Por Omar Rojo:
El 29 de julio de 1774, en La Cangayé, se firmó el acuerdo de paz entre
el gobernador de Tucumán y representante de la monarquía española, don Gerónimo
Matorras, y el cacique moqoit Paykin. Este acuerdo fue de gran trascendencia
política para la historia chaqueña ya que significó el reconocimiento por parte
de la corona española del dominio indígena sobre los territorios chaqueños.
UN SIGLO DE GUERRRA y RESISTENCIA
Desde el abandono de la ciudad de Concepción del Bermejo en 1632, el
vasto y complejo universo de comunidades indígenas del Chaco sostuvo una tenaz
resistencia ante los intentos de penetración y conquista del mundo hispánico.
El contacto que las comunidades indígenas, a lo largo de más de un
siglo, habían sostenido con los españoles le brindaron a éstas un conocimiento
pormenorizado de las intenciones e intereses de aquellos. Pero también le
brindaron el conocimiento acerca de las tácticas militares hispánicas y el uso
de los caballos. Este recurso fue rápidamente incorporado por muchos de los
pueblos chaqueños en lo que se denomina “complejo ecuestre”, lo que le facilitó
la movilidad y la capacidad de lucha.
Estos factores sumados al conocimiento pormenorizado del territorio le
brindaron una superioridad significativa frente a los españoles.
Simultáneamente a las resistencias de los pueblos chaqueños, se producía el
levantamiento de los diaguitas, pulares, calchaquíes y omaguacas, los cuales
pusieron en jaque a una gran cantidad de ciudades fundadas por los españoles.
LA POLITICA DE ACUERDOS
El enorme esfuerzo que demandó a los españoles este prolongado ciclo de
resistencia condujo a la redefinición de sus mecanismos de penetración en el
área chaqueña. Durante este período de conflictos y guerras endémicas, el gran
Chaco se había conformado como un territorio de refugio para muchos pueblos,
incluso para grupos emigrados que se cobijaban en este espacio de libertad
frente a los españoles.
Desde la atalaya chaqueña se producían frecuentes ataques a las
poblaciones hispánicas lindantes de Córdoba, Santa Fe, Corrientes, Santiago del
Estero y Jujuy. A su vez, era frecuente la incursión de los españoles intentado
asesinar a los principales guerreros indígenas y capturar al resto de las
comunidades para someterlas a la encomienda, una institución colonial semejante
a la esclavitud.
Durante el siglo XVII, los españoles intentarían generar acuerdos
políticos con los principales líderes indígenas chaqueños. El primero de estos
acuerdos sería conocido como la Paz de Añapiré, establecido con el líder abipón
Ichoalay en 1748.
Posteriormente, los españoles prosiguieron su política de negociación
con los mocovíes del área oriental chaqueña y sus aliados qom, quienes eran
liderados por el cacique Paykín.
LA PAZ DE LA CANGAYE
En 1768 regresó de España Gerónimo Matorras con el nombramiento como
gobernador de Tucumán. Su viaje a la península fue para obtener también la
autorización para establecer acuerdos sobre la región chaqueña. Los motivos
estratégicos se encontraban en la necesidad de los españoles de procurar una
ruta de contacto directo entre las poblaciones de la Gobernación del Tucumán y
las del litoral, fundamentalmente para el intercambio que asegure el
abastecimiento de yerba y mulas a cambio de la plata potosina.
Paykín también tenía intereses a la hora de establecer una negociación
con los españoles. Desde hacía un largo tiempo que tenía un enfrentamiento muy
fuerte con los abipones de Ichoalay y pretendía lograr el reconocimiento de su
autoridad y la mediación hispánica en esa agria y violenta disputa por el
control de caballadas cimarrones.
En este punto es importante comprender que las relaciones interétnicas
entre indígenas y españoles no solo se prestaban al conflicto sino que también
incluían una amplia esfera de intercambio de mercancías. Muchas veces los
ganados eran un recurso útil para abastecerse de un instrumental de hierro que
incluía armas, pero también tabaco y yerba. Incluso era común que el botín que
los ataques indígenas obtenían en sus incursiones sobre una ciudad y su hinterland (zona
de influencia) lo terminasen comerciando con otra.
Con este contexto de fondo, el 20 de julio se encontraron en el paraje
conocido como La Cangayé, sitio ubicado en las proximidades de la confluencia
entre el río Teuco y el Bermejito. Luego de varias jornadas de intercambio de
presentes y demostraciones mutuas de poder y prestigio el gobernador de Tucumán
y el cacique guaycurú lograron llegar a un acuerdo. Matorras mandó a grabar en
un algarrobo: Año de 1774. “Paces entre el Sr. Don Gerónimo Matorras,
Gobernador de Tucumán, y el cacique Paykín, primer caporal del Chaco”.
Paykín aceptó convertirse al catolicismo y Matorras le entregó un
bastón de mando con puño de oro «en nombre del Monarca de las Españas»,
nombrándolo «Primer Caporal del Chaco», cacique perpetuo de todos los indígenas
que respondieran a su mando y acordó mediar en el conflicto que los aliados qom
y mocovíes tenían por la posesión de caballos cimarrones con los abipones de la
costa del Paraná al mando del cacique Ichoalay (conocido también como Benavides
luego de su bautizo).
El 29 de julio de 1774 se firmó el tratado de paz de once artículos
entre el gobernador Matorras y los caciques mocovíes Paykín, Lachirikín,
Coglokoikín, Alogocoikín, Quiaagarí y los tobas Quiyquiyrí y Quitaidí, quienes
lideraban a unos 7.000 indígenas.
LA SOBERANIA INDIGENA SOBRE EL CHACO
El acuerdo introdujo un reconocimiento trascendental en términos
políticos para las comunidades indígenas del Chaco, ya que la Corona de España
por intermedio de Matorras reconocía a los indígenas firmantes el señorío sobre
los territorios que ocupaban, el derecho de ser libres y de no ser sometidos a
esclavitud ni a encomienda. Matorras se comprometía a entregarles ganado,
semillas y herramientas. El 31 de julio los expedicionarios partieron de
regreso hacia el Fuerte del Río del Valle del cual habían partido.
Los protagonistas de esta importante historia fallecieron al poco
tiempo, el gobernador Matorras producto de una enfermedad y el cacique Paykín
en lucha con sus rivales abipones. No obstante los demás caciques y el nuevo
gobernador hicieron los esfuerzos para lograr que lo estipulado en el Tratado
se cumpla. Dos reducciones fueron fundadas en 1780, Nuestra Señora de los
Dolores y Santiago de Mocoví (en La Cangayé) y San Bernardo de Vértiz, tuvieron
éxito efímero, en 1801 habían desaparecido totalmente.
«Entrevista del Gobernador don Gerónimo de Matorras con el Cacique
Paykin en el CHaco», de Tomás Cabrera
Para el arte rioplatense el encuentro también tuvo una gran importancia
ya que el pintor salteño Tomás Cabrera representó en su obra del año 1774,
“Entrevista del Gobernador don Gerónimo de Matorras con el Cacique Paykín en el
Chaco», al encuentro entre ambos referentes. Esta se considera como la primera
obra pictórica de la historia rioplatense que expresa un acontecimiento
histórico.
*Docente
Fuentes:
Altamirano, Marcos y otros (2005). Historia del Chaco. Resistencia,
Dione.
Hermite, Esther y equipo (1995). Estudio sobre la situación de los
aborígenes de la provincia del Cahco y políticas para su integración a la
sociedad nacional. Vol I. Posadas, Editorial Universitaria de Misiones.
Herrera, Julián (2015). Imperialismo hispánico y Resistencia Indígena.
Resistencia, Contexto.
Memorias del Gran Chaco – 1º parte (1997). Encuentro Interconfesional
de Misioneros. Resistencia, Editorial Edipen.
Palermo, Miguel Ángel (1986). Reflexiones sobre el llamado “complejo
ecuestre” en la Argentina. Runa, vol. XVI.
Polich de Calvo, Lidia (1999). Hombres y mujeres que hicieron Chaco.
Resistencia, ed. Del autor.
Servicio Provincial de Documentación y Estudios
de la Secretaria General de la Gobernación (1970). Paykin, el cacique de la Paz
(Primer Caporal del Chaco). Boletín de Divulgación. Serie Historia. Resistencia
Fuente: Revista Digital Bohemia