Fue liberada un miércoles 21 de Diciembre del año 2016 luego de ser condenada por el supuesto
homicidio de su esposo, tras estar condenada desde octubre de 2014, en
un juicio lleno de irregularidades.
Reina Maraz Bejarano es una mujer de Bolivia que solo hablaba quechua
y en octubre de 2014 fue injustamente condenada por el supuesto
homicidio de su pareja. En 2010 fue detenida y desde ese entonces hasta
la actualidad se convirtió en una referente para el movimiento de
mujeres.
Como sucede con más del 60% de detenidos del Servicio Penitenciario
Federal, Reina fue detenida en el penal femenino N° 33 de Los Hornos,
provincia de Buenos Aires, por un crimen que no tenía sentencia firme.
En ese momento, nadie le explicó por qué estaba detenida, ya que no
hablaba castellano.
En 2011, cuando el Comité Contra la Tortura tomó el caso de Reina, lo
primero que expresó la condenada frente a una traductora fue: “No
entiendo nada”. En su primer relato frente a este tribunal describió
toda su historia marcada por la violencia machista e institucional.
La historia de Reina
A los 17 años había conocido a su esposo, Límber Santos, en Avichuca,
localidad de Bolivia. Tiempo después contrajeron matrimonio y tuvieron
dos hijos. En sus declaraciones comentaba cómo su ex pareja la golpeaba
en diferentes ocasiones. Un día él decidió viajar a Argentina en busca
de trabajo. Cuando volvió de su viaje y al no poder convencer a Reina de
emigrar, le dijo que sino se mudaban de país le quitaría a sus hijos.
Al instalarse en Buenos Aires, parientes de Santos le sacaron sus
documentos para que no tuviera la posibilidad de volver. Allí su ex
pareja conoció a Tito Vilca Ortiz, un vecino con el que tuvo deudas por
juegos y que terminó pagando con relaciones con su esposa, tratándola
como su propiedad.
El 16 de noviembre de 2010 Reina se presentó ante la policía para
realizar una denuncia porque su marido no volvía hace dos días a la
casa. Con la supuesta denuncia de uno de sus hijos menores, la policía
realizó un allanamiento en su domicilio en Florencio Varela y halló el
cuerpo de Santos bajo tierra en un predio aledaño que se encontraba
abandona.
Luego de encontrar el cuerpo la policía detuvo a Reina y la acusó de
homicidio. Al prestar indagatoria asentía con la cabeza ante cada una de
las preguntas, ya que no comprendía el idioma en el que hablaban los
oficiales. En ese instante fue detenida con un embarazo de siete meses.
Más información: Perpetua para mujer quechua que no sabe hablar castellano
Una justicia xenófoba, patriarcal y de clase
Luego de conocer su caso, la Comisión Provincial por la Memoria le
proveyó el servicio de traducción y una defensa que la acompañara. A
partir de ahí pudo comprender por qué se encontraba encarcelada. En su
contra, Tito Vilca falleció en la cárcel y ella terminó siendo la única
acusada de homicidio premeditado y con alevosía.
El testimonio principal presentado por la fiscalía ante el Tribunal
Oral Federal 1 de Quilmes, fue el que dio su hijo de 5 años, en un
interrogatorio realizado con Cámara Gesell. Ese testimonio se tomó con
la presencia del fiscal del caso, pero sin una psicóloga, ni una
traductora que ayudara esclarecer las palabras del menor.
Sofía Ballesteros, una de las abogadas expresó acerca de la
declaración del menor: “El niño hablaba en quechua, la fiscal lo
interroga en castellano y todo el tiempo está interpretando lo que el
niño balbucea muy confusamente”.
Las juezas del tribunal Marcela Vissio, Florencia Gutierrez y Silvia
Etchemendi tomaron la hipótesis de la fiscalía que se basaba en estas
declaraciones, sin tener en cuenta a la defensa de la acusada que dejaba
en claro que no existían pruebas fehacientes que demostraran que
pudiera estar implicada en el asesinato de su pareja. A su vez, la
justicia no tomó en cuenta todo el maltrato físico, sexual e
institucional que sufrió Reina.
El 28 de octubre de 2014 Reina fue
condenada a prisión perpetua, un escándalo judicial en todo sentido.
Lucha, revisión y liberación
A fines de noviembre de este año la Sala 6 del Tribual de Casación
realizó una audiencia en donde Reina pudo contar su historia ante los
jueces. Al tomar su testimonio decidieron darle la libertad hasta que
haya una sentencia firme.
Desde que conocieron su caso, distintas organizaciones sociales como
la Comisión por la Memoria y la F.O.B (Federación de Organizaciones de
Base) se solidarizaron con ella y la acompañaron en todo momento.
En su momento La Izquierda Diario dialogó con Daysi Balcera de la asamblea de mujeres F.O.B.
dentro la campaña nacional contra la violencia hacia las mujeres, que
estuvo con ella desde que conoció su injusticia. “Cuando nos enteramos
lo que le estaba pasando, sentimos que éramos parte de su lucha al
instante, porque repudiamos a la justicia que la condenó por ser mujer
pobre, migrante, quechua parlante, una justicia racista y patriarcal”,
denunció.
“Nos hermanamos con ella, la acompañamos, sufrimos juntas, luchamos
con ella. Yo también soy de Bolivia, quechua parlante, somos mujeres
unidas”, expresó.
Por último agregó:“Estamos muy contentas por recibir la noticia que finalemente le dieron la libertad”.
el feminismo popular organizado liberó a Belén y a Reina Maraz.— conurbana (@florencialcaraz)
Reina Maraz está en libertad!— Celeste Farbman (@celestefarbman)
¡Reina Maraz en libertad! Ni yo me la creo lo poderosas que somos si coloridas, si alegres, si juntas pic.twitter.com/ikILMXQskZ
— #LibertadParaReina (@laurasalome)
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