Ariel Fabián es uno de los fundadores de la Guardia Comunitaria “Washek” Wichi del Chaco, una organización indígena que nació debido a la persistente opresión. Cansados de las operaciones mediáticas y del olvido estatal, rompieron el silencio en una imprescindible charla con Conclusión.
“Olhamel Ta Ohapehen wichi” (Nosotros los Wichi)
Caminan erguidos, con la dignidad y la memoria como estandartes inquebrantables, así se sostienen aquellos que siguen sufriendo el invisible látigo de un Estado que jamás resarcirá el daño irreversible que ha originado. Se organizan, resisten, avanzan, no miran hacia atrás, aquella tierra regada con sangre debe ser regenerada, ya que así la soñaron los antiguos.
Aquella invasión al Gran Chaco, todavía resuena en los corazones de los pueblos preexistentes al Estado que lejos de doblegarse, siguen gritando su dolor buscando hacer temblar los cimientos de un cerco informativo que desde aquel entonces, siempre buscó invisibilizarlos y criminalizarlos.
Aquellas actividades pesqueras, de caza y recolección que sostenían la autodeterminación, mutaron de manera abrupta apuntaladas por el desmonte, la exclusión y la transformación de aquellas manos libres, en la esclavista excusa de un progreso que los detesta.
Empujados a la servidumbre, muchos de ellos se vieron obligados a migrar, cuando el desmonte le abría paso a un modelo sojero que terminaría de esmerilar su cotidianeidad.
En ese marco, el de la marginalidad y el ostracismo, los pueblos indígenas siguen luchando por conservar su identidad, aquella que fue profanada a través de la imposición de una nueva cultura que llegaría para tratar de hacer fenecer el tesoro más grande, la memoria ancestral. Pero claro, cada levantamiento, cada alarido que pueda provenir del vientre del monte, buscará ser rápidamente desarticulado por los esbirros tanto del poder estatal, como del privado.
Los pueblos originarios deben batallar con aquellos que le han marcado una hoja de ruta tan deshumanizante como incomprensible. En ese vaivén opresivo, el rol de los medios de comunicación juega un papel preponderante a la hora de tergiversar la información y sembrar el odio racial, tanto que en muchas oportunidades, suelen oficiar de puente para futuras represiones y violaciones a los derechos humanos básicos.
La Guardia Comunitaria “Washek” Wichi del Chaco nace de la legítima necesidad de proteger un territorio espoliado.
¡Excelsior! ¡Gloria a los ejércitos! El sol de mayo rompe los celajes luctuosos del Oriente, las banderas argentinas flamean en orden de parada con la majestad del orgullo y del triunfo, las armas heridas por el rayo de la luz lanzan vívidas chispas, como el pedernal golpeado por el hierro, el grito de la Civilización invade los aires, y los cañones de la Patria lanzan sus estampidos, anunciando la Victoria y la Conquista, desde el teatro colosal de la guerra.
Así celebraba Estanislao Zeballos, pocos meses más tarde, la conquista
de la pampa (Campaña al desierto).
Una conquista que, en la visión de
este abogado y periodista rosarino nacido en
1854, suponía el triunfo conjunto del espíritu patriótico y de la
“Civilización” liberal. Aquella pluma hegemónica, racista y colonial, sigue
escribiendo, haciendo mella en aquellos receptores que aprendieron a ser fieles
borregos de un poder económico que los manipula a través de sus esbirros
maquillados de "periodistas".
Nada ha cambiado de aquel entonces, de poco ha servido el genocidio
programado para acabar con aquellos indígenas araucanos que cometieron el peor
de los crímenes, ser libres en una tierra que después de ser despoblada, pocos
se han animado a volver a poblar. La Campaña al Desierto no ha finalizado, se
reproduce con un sinfín de rostros a lo largo y ancho de un país que, le
resultó más cómodo tragarse el discurso nacionalista, que ponerse a reflexionar
sobre el rol del Estado y su matriz terrorista.
Hemos considerado pertinente dejar
fluir esas líneas con la clara intención de intentar graficar el poder con el
cuentan los medios hegemónicos a la hora de moldear subjetividades. La
construcción de la idea del , ha sido utilizada una y otra vez
por aquellos que no tuvieron que esforzarse en absoluto para parecerse al
que tanto se preocuparon en crear.
El 30 de enero del pasado año, por una
orden de los caciques más importantes y respetados de la comunidad
Sauzalito, se decidió por amplia mayoría crear la “Guardia Whasek”. La misma
nace con el objetivo de la defensa indígena Wichi del Chaco, esta comunidad
organizada en defensa de un territorio arrasado por el desmonte, el hambre, la
persecución y el narcotráfico. Una organización que poco tiene que ver con un
grupo paramilitar estatal como se esmeran en calificarla los discípulos de
Estanislao Zeballos.
Por ello, y con intención de contar con
la palabra en primera persona de uno de sus fundadores, Conclusión dialogó con Ariel Fabián. “Es muy importante para nosotros como comunidad, poder generar
canales de información sinceros ante tan lamentable campaña de difamación que
están llevando adelante distintos medios. Estamos ubicados en el Impenetrable
chaqueño, a 600 km de Resistencia y 300 de Castelli, en un lugar inhóspito y
atravesado por un sinfín de necesidades”.
– ¿Qué fue lo que empujó a la comunidad
a crear la guardia comunitaria?
– Una de los puntos es claramente la
enorme necesidad que tenemos de poder mostrarle al país en el olvido al que nos
han sumido, y otra muy importante tiene que ver, con lo desprotegido que
estamos en nuestro territorio que tiene 150.000 m2. Limitamos con Formosa y
Salta, y el Estado provincial jamás se encargó de brindarnos la protección
debida, cansados de los atropellos a los que veníamos siendo víctima, optamos
por organizarnos.
-¿Quiénes integran la guardia Washek?
-La integran aquellos hermanos y
hermanas wichi que provienen de distintas asociaciones indígenas, jóvenes y
mujeres indígenas en acción junto a otras organizaciones que moran dentro de
nuestro territorio. Aquello que siempre nos faltó hoy lo tenemos, y no se trata
de otra cosa que personas que cuidan y velan por su patrimonio natural, como
por ejemplo la madera, la que se llevan en cantidades, la caza de animalitos
por deporte y la pesca furtiva entre otras cosas, fueron lo que nos impulsó a
defendernos de las actividades predatorias y de aquellos que siempre nos
violentaron.
-Imagino que más allá de la legítima
necesidad de protegerse que tiene la comunidad, deben existir otras metas.
-Así es, la idea es poder reactivar
nuestras tierras a través de la siembra dentro de nuestro territorio,
fortalecer la carpintería con la creación de aberturas y activar nuevamente el
tema de la miel que es tan buena en esta zona. Lamentablemente aún no contamos
con los recursos para poder generar esas actividades dentro de la comunidad,
pero si podemos decir que soñamos en poder vivir con nuestra propia economía.
-¿Manejan posibilidades concretas en
torno a quiénes pueden colaborar con el financiamiento de las herramientas y
las semillas?
– Esperamos contar con la colaboración
de distintas organizaciones, ya que del Estado no esperamos nada, y esta no es
una opinión antojadiza, basta con repasar la historia de nuestro pueblo para
saber con quiénes podemos contar y con quién no. Otra cosa que podemos iniciar
en el monte, es la carbonería, pero todo esto que te pude mencionar choca con
las decisiones estatales, ya que se permite la explotación de nuestros recursos
naturales para el afuera, pero no se nos permite llevar adelante las mismas
actividades de manera autogestiva. Vamos a seguir exigiendo que respeten
nuestros derechos, ya que somos los legítimos propietarios de las tierras,
contamos con el título de propiedad.
-Circularon una serie de artículos
periodísticos en donde los mismos los retrataban de peligrosos y violentos ¿qué
hay de cierto en esas afirmaciones?
-Nada, quiénes nos conocen saben que
somos personas que no acudimos a la violencia para imponernos. Como te
comentaba, nuestro territorio es muy amplio y en el mismo circula el delito al
cual tratamos de repeler como podemos. En el monte suelen refugiarse aquellos
que trafican o cometen otros ilícitos, ésta es una de las cosas que nos obligó
a constituirnos como guardia comunitaria para poder protegernos, ya que el
Estado no hace absolutamente nada. Fuera de la ley está el narcotráfico, el
contrabando, el desmonte, la droga, la trata de personas. Males que nos golpean
desde hace décadas y que ya nos hemos cansado de denunciar, males que han
llegado a sus oídos pero ellos siempre han hecho oídos sordos, mirando para
otro lado.
-¿Considera usted que la manipulación
mediática solo busca criminalizarlos?
-Sin duda alguna, buscan sembrar el
odio, la rabia, es la montada del periodismo que quiere mostrarnos como
peligrosos. No somos un grupo paramilitar, la prensa y el Estado nos siguen
criminalizando, nuestro pueblo siempre ha sido un pueblo pacífico, un pueblo
olvidado y hambreado a más no poder. Los funcionarios políticos ilustrados como
se dice, desconocen los Tratados Internacionales que nos amparan, es mucha la
gente que al día de hoy considera que como indígenas no poseemos derechos,
cuando en realidad es todo lo contrario. Por decirles algunos, artículo 1 común
a los pactos (Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos-Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y culturales), artículos 3 y 4
de la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos
indígenas, solo para citar algunos de ellos.
-¿Qué postura ha tomado la prensa de la
provincia del Chaco con respecto a la creación de la Guardia?
-No sabemos si por desconocimiento, o
sencillamente por un odio direccionado por el poder, han avanzado en
difamaciones que suelen ser recurrentes. Eso nos duele muchísimo, ya que lo
único que hacemos en nuestro territorio, es defendernos del libre paso que
tiene la delincuencia por estos lados. Tienen que saber que contamos con el
derecho a la autodeterminación y a la autodefensa, es muy fácil hablar
por otras bocas cuando lo que deberían hacer es llegarse al territorio, el cual
nunca pisaron, para poder contemplar en carne propia que todo lo que afirman es
falso.
– Basta con conocer el espinoso
derrotero de los pueblos indígenas, para tener la certeza de que la Guardia
Washek lejos está de ser un grupo paramilitar ¿Por qué cree que los han
referenciado de esa manera?
-Consideramos que es parte de una
campaña para fomentar el miedo y legitimar los atropellos que pueden llegar a
sucederse. Vivimos en el monte, sostienen que estamos armados, eso es cierto,
estamos armados de conciencia. Cabe decir que también hemos sido cuestionados
por nuestra vestimenta, la misma se consigue muy fácilmente por acá, en lo
particular la elegimos porque representa el color del monte ¿Sera que un
uniforme puede espantar a quienes con ejércitos han masacrado a lo largo de la
historia a nuestros hermanos indígenas en nombre de un Estado, que nunca nos
incluyó como ciudadanos condenándonos a vivir y morir despojados,
marginados y sin derechos? Que quede claro, nosotros no respondemos ni al
gobierno provincial, ni a la justicia, somos una organización indígena que
procuró defender su territorio de las permanentes violaciones, ejercemos
nuestro legítimo derecho.
–Por último le pediría que nos
acerque una reflexión en nombre de su pueblo.
– Solicitamos a quienes
simpatizan con nuestra lucha, el máximo de acompañamiento y difusión en estos
tiempos duros que vendrán, nos apoyaremos en ustedes para seguir firmes por
este camino de defensa y reivindicación cultural y territorial. Señores
representantes del pueblo chaqueño que nos acusan de ser violentos forajidos
fuera de la ley, alguna vez se han indignado y pedido respuestas inmediatas a
organismos y ministerios provinciales y nacionales al enterarse (no les decimos
ver porque para eso tendrían que conocer nuestros territorios) como mueren
nuestros niños de desnutrición o mala nutrición. Como morimos de chagas y
tuberculosis. Como por una simple diarrea o fiebre, nuestros bebes mueren, al
no tener una asistencia médica cercana. Como no tenemos acceso al agua potable.
Como no tenemos acceso a una educación de calidad intercultural. Como para
nosotros no existe la justicia. Como nos despojan de nuestros territorios, para
hacer negocios empresariales. Como desmontan nuestros montes ancestrales. Ya
que ahora nos ven, tenemos muchos para decirles y ustedes mucho por conocer.
Fuente: conclusion . com . ar

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