El lunes 19 de agosto la familia hizo la denuncia por la desaparición
de María Magdalena Moreyra. Tenía 16 años. De acuerdo con el informe
policial, desde el 12 no sabían dónde estaba. Sí sabían del trato
violento que recibía de quién hoy está detenido, Facundo David Narciso
de 20 años, quién se reconoció como el autor del asesinato de la niña
ante la policía. El cuerpo de María estaba enterrado en el patio de la
casa del victimario. Lo encontraron el martes a la siesta, al día
siguiente de denuncia porque los testimonios de la familia lo señalaban
como el posible responsable de que María no apareciera. La víctima es
hermana de Ariel Sánchez, uno de los referentes de la Comisión de
Recuperación Territorial del Impenetrable Chaqueño (CRT), quien
cuestionó que si a una mujer criolla le cuesta denunciar la violencia,
en Resistencia, en donde hay más posibilidades de recibir el servicio de
justicia, ¿en qué situación se encuentra una mujer indígena, en el
Impenetrable?
Al ser consultado sobre por qué no hicieron la denuncia antes, Sánchez explicó: «Porque María había tenido una relación con el chango, tenían una hija, él solía llamarla para ponerse de acuerdo por las cosas de la hija. Ella a veces iba a lo de una u otra amiga. Mi mamá fue a preguntar en cada casa. Ella no sabía cómo hacer la denuncia, tenía miedo por la forma en que lo podía expresar, necesitaba que la acompañaran. Por eso fue que se demoró un poco la denuncia».
«Al chango este, Narciso, lo denunciamos el 17 de abril de este año porque la maltrató a María. Lo publicó en Facebook diciendo !así hay que tratar a las mujeres para que se comporten». Y no la dejaba de molestar, le decía que en cualquier momento la iba a matar. Después, el día 2 de agosto, entre nueve personas, hombres y mujeres, la atacaron a mi hermana. Cuando la ví al otro día, le faltaba un diente y estaba lastimada. Y ahí hicimos la segunda denuncia. Pero salió el comisario en una radio y dijo que habían detenido a las personas que lastimaron a mi hermana pero después los largaron. A Narciso también lo largaron», agregó.
Luego de hacer la denuncia en la policía, esta debe comunicar al juzgado para que se realice la investigación y el seguimiento del caso, pero en los hechos ocurre sólo en contadas oportunidades o cuando el denunciante hace el seguimiento del proceso. Al ser consultado Ariel sobre si la denuncia quedó en la policía o si llegó a la Fiscalía, señaló: «No, no llegó a Fiscalía. Mi mamá también fue al Juzgado del Menor para pedir la manutención para su nieta porque está cargo de mi mamá. Fue varias veces. Pero Facundo iba a declarar y decía que no tenía dinero. Y ella no tiene con qué cuidarla. María le contó a mi mamá que le tenía miedo al chango. El 17 de abril, cuando le pegaba, la hizo poner de rodillas. Ella decía que en cualquier momento la iba a matar. La maltrataba, le decía ‘ustedes son aborígenes, están usurpando la tierra'».
María no iba a la escuela «porque el chango vende droga desde hace
tiempo y cuando María lo conoció probó la droga. Y cuando necesitaba
consumir iba a la casa de Facundo y así fue teniendo relaciones, hasta
que quedó embarazada».
Tenía 13 años cuando quedó embarazada, había dejado la escuela y empezó una secuencia de consumo y violencia que pudo haber sido percibida si hubiera estado en una institución que la contuviera y no la discriminara.
«El Estado aquí en Miraflores está ausente, no tenemos escuela que
manejemos los indígenas, tenemos otra realidad, otra cultura, otra forma
de actuar. María fue a una escuela acá en donde casi todos son
criollos, y hay mucha discriminación. Yo también tengo una hija que
ahora tiene 8 años y, cuando estaba en el jardín, en el nivel inicial
sufrió la discriminación. No la quise mandar a primer grado ahí. Yo la
quería mandar a la escuela del asentamiento indígena, pero lo que hay
queda lejos. Hay que hacer ocho kilómetros todos los días. Cuando el
Estado dice que reconoce a los pueblos indígenas y que garantiza la
salud, la educación, la protección… ¡Garantiza! esa palabra a mí me
molesta. ¿Cuándo garantizó algo a las comunidades? Ahora estamos
hablando por las tierras, vamos a firmar algo y va a quedar todo en la
nada. ¿Por qué no dejamos un poco los papeles y hacemos algo? Los
papeles son los que nos matan, a las personas, a las familias, a las
comunidades», sostiene Ariel Sánchez.
Consultado sobre si se acercó la justicia después del macabro
hallazgo, explicó que sólo estuvo Elizabeth González, la coordinadora
del Poder Judicial para las comunidades indígenas, y el subsecretario
de Promoción de Derechos Humanos, Julio García, que está aportando algo.
También explicó que no tienen abogado porque no tienen dinero para pagarlo. De todas maneras, dice que no quieren intermediarios. «Queremos que la comunidad sea protagonista. Queremos justicia», afirma.
El Impenetrable indígena
María fue violentada por Facundo hasta matarla pero antes fue violentada por un Estado que no vio la magulladuras en una niña que debió ir a una escuela, que debió recibir asistencia en salud, que fue obligada a maternar, donde no se aplicó el protocolo ILE, en dónde percibieran los rastros del abuso. Uno que la protegiera, que actuara con la justicia para que no continuara el daño. Una niña, doblemente vulnerada por wichí, por indígena, en El Impenetrable, ahora muerta.
Marcha Ni una menos
Las mujeres indígenas organizaron una marcha para pedir justicia y para que les entreguen el cuerpo que trajeron a Resistencia para ser analizado por el IMCIF.
Fuente: Proyecto Bohemia

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