En Juan José Castelli, Chaco, en la comunidad qom Quinta 24, no hay quien comprenda un reclamo urgente cuando somos violentadas, abusadas o violadas: la línea 137 que pertenece a la Subsecretaría provincial de Géneros, Diversidades y Disidencias nos atiende, pero nadie nos responde. Llamamos desesperadas diciendo “¡Ayem qaiahuo'otaique da qaia'alahua'at!" o "¡Leleu a'aye alo qaipetega!”; es una emergencia, aunque no hay nadie que pueda interpretar nuestra lengua, que pide ayuda a los gritos: “Me están golpeando fuerte, ¡me quieren matar!”.
Carmen Ramos vive en la Quinta 24; el pasado septiembre perdió a su hija que sufría de tuberculosis y sus nietas quedaron a cargo del padre a pesar de que Evelyn Frías, la chica fallecida, lo había denunciado por violencia de género en la Comisaría 2da de Castelli. Apenas se resolvió que él se quedaría con ellas, su mamá contactó para hacer el reclamo por la tenencia. Del otro lado del 137 no había quien hablara su lengua: “Ayem sasamagiñe cha'aye cheta'age da saianapec añe iaale da saxatehuo'o qaltaq qaialletale añe iehual qashe qaica qa ishet da detaqlec chetaage sheiaxanehua-a da huo'o qa ayem ietahuan cha'aye saqalalapec qa satehua'a huo'o semalle” (“Yo me sentía muy mal porque recién habían enterrado a mi hija, cuando quise hacer la denuncia por la tenencia de mis nietas no había nadie que pudiera traducir y enseguida tuve que pedir ayuda a una vecina”).
Yolanda Abrigo es artesana de la cooperativa Llaxataaxa'a y vecina de Carmen. Aprendió a hablar el castellano porque fue a la escuela primaria; cuando conoció esta situación, decidió interceder como intérprete: “Me enteré por otra compañera que estaba queriendo denunciar y le contestaban mal; por más claro que intentemos hablar en castellano, hay muchas veces que no nos entienden o algunas vecinas no lo hablan. No podemos denunciar porque no tenemos quien nos entienda. Es muy peligrosa la vulneración de derechos que soportamos los pueblos indígenas; necesitamos que en la línea 137 trabajen personas que hablen nuestras lenguas”.
Para cambiar la realidad,
primero hay que entenderla.
Fuente: La Garganta Poderosa facebook
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