El reciente fallecimiento del historiador, ocurrido en Resistencia el 12 de junio, nos mueve a retomar su ideario con la lectura de “Las voces de Napalpí”, obra que publicara en 2016.
De origen qom, Juan Chico nació en Napalpí el 4 de marzo de 1977. Fue docente de grado, historiador, investigador, escritor y funcionario público. Con la actual gestión política fue designadovice presidente del Instituto de Cultura de la provincia junto con la presidenta Mariela Quirós (diciembre, 2019).
La causa indígena fue su vocación y a ella dedicó sus esfuerzos. Así lo definió en conferencias, charlas o actos públicos, donde expresó su identificación con ese ideario. El poema de su autoría, que preside el libro, titulado “Soy Napalpi” lo expresa con vehemencia: “Soy presente, soy esperanza, soy grito de libertad…”.
La muerte le llegó a temprana edad; tenía 44 años. Desde hacía varios años trabajaba en las comunidades chaqueñas, visitando tolderías, ranchos u otras viviendas en busca de hermanos que pudieran aportar su voz y memoria para el trabajo que lo inquietaba, la búsqueda de la verdad sobre los hechos de Napalpí.
Era bilingüe, y su conocimiento de la lengua qom le permitió llegar a su gente no sólo con convencimiento, sino con la seguridad y solvencia que le daba el uso del mismo idioma. Fue un líder comunitario y una persona de bien. De trato sencillo y amable, su presencia en Resistencia se dio a conocer en conversatorios, conferencias o presentaciones de libros en los que aportaba sus conocimientos y experiencias. Gracias a su participación en estos actos y medios periodísticos, se conocieron en diferentes jornadas los antecedentes trágicos de Napalpí.
Albino Juan Oscar Chico era miembro de la Junta de Estudios Históricos del Chaco, a la que se incorporó el 23 de agosto de 2017. En esta oportunidad, hizo referencia a sus investigaciones en torno a la situación de excombatientes de Malvinas de origen indígena.
Este compromiso lo llevo a recorrer durante un tiempo distintos centros sanitarios de Buenos Aires en busca de exsoldados olvidados, no identificados o desconectados de sus familias. Su informe fue contundente y presentó a varios protagonistas de esta ciudad y otras poblaciones que agregaron información a los hechos y dieron testimonio de sus vicisitudes pasadas y presentes.
En 2020 fue designado Director de la Dirección de Tierras y Registro Nacional de Comunidades Indígenas dependiente del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), organismo encargado del relevamiento técnico, jurídico y catastral del territorio, cargo que desempeñó hasta su fallecimiento.
La obra
Escribió el autor: “El propósito de las voces de Napalpi es intentar probar que el hecho ocurrió, es decir, intentar probar con los testimonios que la masacre ocurrió y fue eso, una masacre y no, como se quiere sostener desde algún sector, que sólo fue un hecho policial y que tuvo como protagonistas a unos indígenas, y que la policía del entonces Territorio Nacional del Chaco no tuvo nada que ver” (p. 61)
La obra, de carácter bilingüe, castellano y qom, está estructurada con un prólogo a cargo del Dr. Diego Jesús Vigay, en ese entonces Fiscal Federal de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía de Resistencia. El índice en español señala una introducción y el siguiente temario: Napalpí 1880-1924; El nombre Napalpí; Napalpí en sus comienzos (Fundación de la Reducción, La Escuela, El motivo de la concentración indígena, La mirada de los periódicos de la época); La masacre de Napalpí: La mirada de la abuela Ambrosia Mamani, El pájaro de metal, El relato oficial de lo sucedido en Napalpi, ¿La tumba de Maidana está en Quitilipi o Napalpí?; Pérez Leirós; La carta de Lynch Arribálzaga; Napalpí, crimen de lesa humanidad; A modo de conclusión y mención a la Bibliografía consultada.
A lo largo de su texto arroja luz acerca de un hecho escasamente conocido en el Chaco. El trabajo de Juan Chico, de valor testimonial e histórico, cumple con el propósito que se fijara respecto a los hechos ocurridos en la Colonia Aborigen Napalpí el 19 de julio de 1924. Estos escritos dan voz a los llamados abuelos o ancianos de las comunidades indígenas, que apelaron a su memoria y en algunos casos a testimonios de sobrevivientes, acerca de la situación de la comunidad indígena y los reclamos laborales presentados ante las autoridades.
El libro no sólo es memoria de los protagonistas, sino que incluye declaraciones de funcionarios, textos periodísticos, fotografías de época y actuaciones de la Cámara de Diputados de la Nación originadas con la carta del entonces Director de dicha Reducción, Enrique Lynch Arribálzaga, quien denunció ante el diputado socialista Francisco Pérez Leirós los hechos ocurridos y la defensa que éste asumió al tomar conocimiento de la situación.
Las voces de Napalpí es un relato histórico, polifónico, cuya lectura es fundamental para la sociedad chaqueña. Esta reseña es un homenaje de la Junta de Estudios Históricos del Chaco a su autor. La traducción al qom estuvo a cargo de David García y el diseño de portada corresponde a Adriana Gómez. Ediciones ConTexto, 162 páginas, Resistencia, 2016.
*Junta de Estudios Históricos del Chaco
Fuente: Diario Norte

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